Rembrandt, Van Rijn

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Rembrandt van Rijn es considerado el máximo representante del Barroco europeo del siglo XVII, un autor de una personalidad irrepetible que inspiró a otros artistas más allá de su época.

Nacido en Leyden (Países Bajos) en 1606 dentro de una humilde familia, recibe una completa formación humanística en la universidad de la ciudad que sin embargo abandona pronto por su afición al arte.

Viaja a Amsterdam donde entra a trabajar en el taller de un maestro local recibiendo allí las influencias estilísticas del momento, sobre todo procedentes de Italia, como el tenebrismo puesto de moda por Carvaggio.
En poco tiempo adquire tal destreza técnica que pudo independizarse y tener su propio taller a la temprana edad de 22 años.

Rembrandt trabajó incansablemente no sólo como pintor sino también como grabador y dibujante, y supo introducir una serie de novedades a la pintura europea de su época que le convirtieron en un revolucionario.

Sus lienzos destacan por el profundo estudio de la luminosidad, conseguido gracias a una pincelada pastosa y a una iluminación misteriosa y simbólica, mientras que la influencia carvaggesca dio paso a una característica pintura personal y dramática.

Tambien fue un innovador en los temas de sus lienzos, sobre todo en las escenas religiosas donde supo aportar una visión íntima, personal y cercana, lejos de la magestuosidad de otros autores del momento. Utilizó a su propia familia como modelo y no es extraño ver el rostro de su querida esposa Saskia o de su hijo Titus como personajes bíblicos.

Pero lo que realmente lo convierte en un genio de la pintura de todos los tiempos son sus retratos.

Introdujo un modelo de retrato colectivo que rompía con toda la tradición europea anterior y supuso un éxito artístico y social, y en sus autorretratos, de los que realizó numerosos ejemplos durante toda su vida, nos muestra con una cercanía magistral el inexorable paso del tiempo.
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Gozó de un gran reconocimiento en vida y su fama le hizo tener numerosos encargos que le reportaron enormes beneficios.

Muy popular entre la burguesía holandesa, los más adinerados requerían sus servicios encargándole obras de carácter mitológico y religiosos, de pequeño formato,y sobre todo, retratos.

Rembrandt había conseguido depurar una técnica basada en el realismo y su pincelada sabía captar el alma de los retratados con gran detallismo reflejando la fuerza interior del personaje.

Gracias a su enorme fortuna, pudo convertirse en un importante coleccionista de arte y antigüedad, sobre todo de pintura flamenca, aunque su gusto por la ostentación le terminarían llevando a la ruina teniendo que vender la mayoría de sus piezas.

Fue la última etapa de su vida cuando sufrió cierta decadencia siendo testigo de la muerte de su esposa Saskia y de varios de sus hijos.
Sin embargo, este sufrimiento no le impidió alcanzar su máxima calidad artística justo en esta época, con cuadros de escenas sosegadas e íntimas llenas de emoción.
Muere en Amsterdam en 1669  a la edad de 63 años.
OBRA PICTÓRICA
De su primera época destacan obras de temática bíblica o alegórica donde los personajes aparecen con vestimentadas orientales de recargados brocados como vemos en “La presentación de Jesús en el Templo” (1631) de marcado realismo naturalista y con un destacado claroscuro conseguido mediante focos de luz que hacen resaltar al grupo principal de la escena.
Presentación de Jesus en el Templo, Rembrandt 1631.
Después de su traslado a Amsterdam, con un estilo consolidado y con un enorme prestigio como pintor, encontramos sus trabajos más conocidos la mayoría de ellos retratos colectivos.
Este tipo de obras tuvo una gran demanda entre los gremios de comerciantes holandeses que gustaba de verse retratados como miembros honorables de una sociedad democrática.
La lección de anatomía del doctor Tulp, 1632

Pintado con sólo 25 años, este retrato en grupo es considerado una obra maestra por su extraordinaria veracidad y profundidad psicológica.

En este lienzo se representa al doctor Nicolae Tulp practicando una lección de anatomía sobre el cadáver de un hombre y ante la mirada atenta de sus discípulos que se disponen alrededor de él en un grupo compacto. Este será un recurso innovador para la época, puesto que anteriormente este los retratos grupales siempre se disponían en filas yuxtapuestas.

A esto se añade el tratamiento de los rostros de gran realismo, donde el artista realiza un interesante estudio psicológico de cada uno de los personajes. Al fondo de la escena, uno de los discípulos de Tulp nos mira directamente haciéndonos partícipes del momento siendo este uno de los recursos más novedosos del cuadro.

El tratamiento de los contrastes de luz y sombra son de influencia carvaggesca y le confiere un gran dinamismo a la obra demostrando la perfección técnica que había adquirido ya el joven pintor por esa época.

 La ronda de noche (1642)

De nuevo un retrato colectivo realizado por encargo de la hermandad de arcabuceros de Amsterdam.

Esta vez la escena es al aire libre, y al contrario de lo que pudieramos pensar no es una escena noctura, sino que el aspecto que ahora tenemos del lienzo está provocado por la degradación de los pigmentos por el paso del tiempo. Cuando fue pintado recibió el nombre de “La milicia del capitán Frans Cocq” y fue en el siglo XIX cuando cambió por el que se identifica en la actual.

En primer plano, encabezando la marcha aparece el comandante dando órdenes a su lugarteniente, en segunda fila, el resto de personajes que se agolpan agitando sus picas y lanzas con un fuerte dinamismo. Esta disposición de figuras en movimiento fue toda una revolución para la época, rompiendo la jerarquía de los personajes a cambio de la unidad de la escena.

Los Síndicos del gremio de pañeros (1661, Rijksmuseum, Amsterdam)
Fue un encargo de la Corporación de Fabricantes de Paños de Amsterdam, que como en otras ocasiones, querían ver su retrato para adornar la sede del gremo de artesanos.
Los protagonistas orgullosos de su oficio son representados fielmente sentados alrededor de una mesa, pero desde una perspectiva baja, que Rembrandt trabajó concienzudamente puesto que el lienzo iba a ser colgado en una zona alta de la sala. Esto hace destacar las figuras sobre el fondo que en este caso no es tan oscuro como en lienzos anteriores y donde la pincelada es más tosca.
El autor firmó su obra en dos ocasiones: en la partes superior de la pared y en el tapete de la mesa.
La novia judía (1665)

Este cuadro ha tenido múltiples interpretaciones a lo largo de la historia, los personajes se han identificado con la pareja bíblica de Isacc y Rebeca en los rostros de su hijo Titus y su novia, pero nada es concluyente. Sin embargo todos coinciden en que esta obra, de pincelada gruesa y de fuerte claroscouro, es la representación universal del amor en pareja, cálido, íntimo y maduro.

Al final de su vida, arruinado por las deudas y testigo de la muerte de varios hijos, la pintura de Rembrandt se hizo más sombría. Su vida solitaria se refleja en los lienzos donde predomina los espiritual y la instrospección psicológica.

El regreso del hijo pródigo. Rembrandt, 1669

Los últimos autorretratos consiguen transmitirnos esa soledad de forma inigualable. La mirada profunda y sabia de un Rembrandt anciano, nos invade desde las sombras cálidas y doradas, y nos muestran un pintor que ha alcanzado la plenitud artística.

Rembrandt-self-portrait-age-63-NG221-c-face-halfAutorretrato a la edad de 63 años (1669)
Fuentes:
“El Barroco en Europa” (Antonio Martinez Ripoll)/Historia del Arte. VV.AA Editorial SM/www.rijksmuseum.nl/www.mauritshuis.nl/
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