Arte funerario: El retrato de momias

File:Fayum-02.jpg El arte funerario es una de las manifestaciones más antiguas del ser humano. Desde la Antigüedad, el mundo de los muertos ha sido una preocupación constante y se han realizado magníficas obras relacionadas con la muerte.

Uno de los ejemplos más destacados lo encontramos en Egipto y las pirámides de Guiza, realizadas por los farones durante el III milenio a.C.

Los egipcios creían en la vida de ultratumba y realizaban complejos rituales funerarios como la momificación. Esta técnica de conservación de los cuerpos, tenía como objetivo evitar la putrefacción para que el alma del difunto (ka) pudiera volver y disfrutar así de la Otra Vida.

Las momias podían cubrirse con una máscara funeraria, a veces realizadas en oro como la encontrada por Howard Carter en la tumba de Tutankamon, y se introducían en varios sarcófagos de madera para protegerlas de la luz.

Esta costumbre de momificar a sus muertos continuó durante siglos en la región incluso bajo la dominación romana, cuando se unieron a las nuevas creencias religiosas. En este contexto es cuando aparece un tipo de arte funerario denominado “retrato de momias“.

La mayoría de estos retratos fueron hallados en el yacimiento de Al Fayum (al sur del Delta del Nilo), de ahí su denominación, y se han fechado en torno al siglo I y II d.C

De una calidad excepcional, son uno de los pocos ejemplos de pintura del mundo antiguo conservados hasta la actualidad gracias a las condiciones climáticas proporcionadas por el desierto.

Sabemos que la influencia de este tipo de obras se mantuvo en la zona como vemos en los ejemplos del arte copto, y sobre todo, fueron imitadas por los iconos de época bizantina (siglo VI)

Icono de Cristo. Monasterio de Santa Catalina de Sinaí. siglo VI

Las pinturas de Al Fayum, de los que existen unos 1.000 repartidas entre distintas colecciones de Egipto, Francia, Reino Unido o EE.UU, fueron descubiertas a finales del siglo XIX por el arqueólogo británico Flinders Petries en las necrópolis de Rubaiyat y Hawara.

Desde el principio, sorprendieron a los expertos porque suponían un nuevo modelo de arte funerario desconocido hasta el momento. Las tablas pintadas estaban colocadas sobre la cabeza del difunto entretejidas entre las bandas de lino de su mortaja y llaman la atención por ser retratos llenos de gran belleza y naturalidad.

Esto ha hecho pensar a los investigadores que pudieran ser realizados durante la vida del difunto y que posteriormente, fueron colocados sobre su momia. En este sentido, se han encontrado piezas con retoques y añadidos de oro que podrían justiticar esta teoría aunque aún no se ha confirmado.

Análisis artístico

Las pinturas realizadas sobre finas tablas de madera o lienzo, son una mezcla de estilos grecorromano y egipcio que reflejan la complejidad cultural de la región en esa época.

La momificación seguía siendo el método tradicional de enterramiento de las clases más elevadas que mantienen la tradición antigua de la creencia en el Más Allá, pero al añadir a las momias un retrato de estilo naturalista reflejan la evidente influencia del mundo grecorromano.

Para su realización se usaron dos tipos de técnica pictórica.

Por un lado, la conocida como encúastica,  muy utilizada por griegos y romanos, que consiste en una pintura realizada con la mezcla de pigmentos naturales, cera de abejas caliente y resinas con las que se impregnan la tabla.

Retrato de un joven que la inscripción identifica como Eutyches.siglo II dC (Metropolitan Museo of Art)

El resultado del uso de la encáustica es una pintura densa y pastosa de gran calidez cromática que puede ser aplicada con pincel para los detalles de ojos, barbas y cabellos, o con espátula, permitiendo el uso de veladuras muy características.

La otra técnica es la pintura al temple, donde los pigmentos son aglutinados con una grasa animal como el huevo y que se hizo muy frecuente en Europa durante la Edad Media.

En cuanto a su composición, los retratos de momias presentan siempre el rostro del difunto de frente o ligeramente inclinados, con una mirada penetrante de ojos abiertos y melancólicos. Situados frente a ellos, el espectador puede sentir la “vida” que proyectan como un lazo invisible desde el otro mundo.

File:Mummy Portrait of a Man - Google Art Project.jpgRetrato de hombre. Pintura encáustica, siglo I d.C

Son frecuentes los rostros de hombres y mujeres jóvenes, seguramente fallecidas durante el parto, todos ellos ataviados con vestimentas y joyas de estilo romano. Así, los collares con forma de media luna recuerdan a la diosa Selene, la estrella de siete brazos identifican al sacerdote de Serapis o la capa militar, a los oficiales del ejército.

Estos atributos demostrarían que los retratados formaban parte de una élite social enriquecida, y seguramente pertenecientes a los linajes griegos asentado en la región desde época de Alejandro Magno.

Controversia sobre su originalidad

A primera vista estas pinturas parecen una serie de retratos individuales y originales, de personajes que existieron realmente y que han conseguido sobrevivir a la muerte gracias a esas imágenes.

Pero nuestra visión cambia cuando analizamos las piezas en su conjunto.

Si diponemos los retratos de momias unos junto a otros, podemos darnos cuenta que los modelos y las proporciones se repiten.

Observando detenidamente, los rostos se parecen demasiado entre sí, mostrando casi todos ellos caras ovaladas de nariz estrecha y peinados similares. En algunos casos, incluso portando joyas y tocados idénticos.

Es evidente, que los artesanos intentaron personalizar los rostros añadiendo distintos tipos de barba o pequeños detalles como el sombreado en la piel para darles mayor realismo, pero demostrarían que este tipo de obras funerarias tuvo una producción masiva siendo necesario utilizar trucos pictóricos para agilizar el trabajo.

El contexto histórico de las pinturas

Este arte funerario tan original surge durante el siglo I d.C cuando Egipto se encontraba bajo la órbita del mundo romano, como una provincia más de este enorme imperio que controlaba el Mediterráneo.

En las tierras del norte, se había asentado una amplia comunidad grecorromana que dejaría su influencia cultural y artística en la sociedad egipcia, convertida desde entonces en una compleja síntesis del mundo ancestral y clásico que alcanzaría su máximo esplendor en el siglo II.

Como demuestran estos retratos de momias, las costumbres religiosas terminaron transfomándose junto con la sociedad pero mantuvieron el mismo significado profundo que en época de los faraones.

Fuentes: http://www.britishmuseum.org

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